A lo largo de la historia, el Estado ha desempeñado un papel muy importante en la economía, ya sea en su versión de Estado Liberal, Estado de Bienestar o Estado Neoliberal; dicho papel ha variado desde la no intervención y dejar que los mecanismos naturales de la economía se rijan por sí mismos hasta regular toda la actividad económica y financiera de un país.

Es en épocas de crisis donde se indaga si el papel del Estado en la economía ha sido el correcto; es aquí, donde se pueden apreciar las falencias de su actuar y además, es el momento en el cual se generan las sugerencias y se reestructura la intervención estatal en la actividad económica con el fin de que no se vuelva a presentar una crisis igual.
Las enseñanzas de las épocas de crisis muestran que un exagerado intervencionismo y una mano invisible en su máxima expresión no son las políticas adecuadas para el buen funcionamiento de la economía, pues ambos sistemas, tanto el de Estado de bienestar como el de Estado liberal y su posterior evolución a Estado neoliberal han afrontado crisis, en la medida que éstas hacen parte de los ciclos económicos.
Las peores crisis económicas y financieras por las que ha atravesado la humanidad, dada la magnitud, alcance y consecuencias se han producido en el Estado liberal y neoliberal. Pues éstas, han marcado y divido la historia en un antes y un después. Por tal razón, el papel del Estado debe estar determinado por una moderada intervención que permita un significativo crecimiento económico y no limite las leyes de la oferta y la demanda.
Modelo de Estado Liberal
El modelo de Estado liberal está fundamentado en las libertades individuales y la propiedad privada, se caracteriza por un modo de producción capitalista y surge como crítica al Estado monárquico absolutista de los siglos XVII y XVIII finalizando con la revolución francesa y revolución industrial. De la mano de pensadores como Adam Smith y David Ricardo, aparece el liberalismo económico, el cual aboga por una mínima interferencia del Estado en la economía y donde la mano invisible se encarga de regular el orden económico.
El liberalismo concibe libertad absoluta en el ámbito económico: libertad de producción, libertad de competencia, libertad de mercado, libertad de trabajo, libertad de comercio y libertad de consumo. Pero dicha concepción cambia cuando se da la crisis de 1929 y la gran depresión que estuvo presente en toda la década de los treinta.
Crisis o gran depresión de 1930
El crack del 24 de octubre de 1929 donde se produce una caída del mercado de valores de Nueva York y la gran depresión de los años treinta, que colapsan los mercados financieros y la economía real, tienen sus causas en situaciones que se venían gestando desde tiempo atrás:
Sobreproducción
Después de la primera guerra mundial, la economía estadounidense venía creciendo a un ritmo considerable y las fábricas producían a niveles muy altos pero la demanda no crecía al mismo ritmo, ocasionando un desequilibrio y conllevando a la acumulación de stocks.
La caída en las ventas se pretendió frenar con el acceso a créditos bancarios para que la población adquiriera electrodomésticos y demás bienes de consumo hasta que dicha situación se confrontó con la economía real. Asimismo, en la postguerra, el sector agrícola sufrió una contracción por parte de la demanda europea y sumado a un aumento en la producción nacional desencadenaron una baja en los precios.
Además, la distribución de la renta era desigual, por lo que se limitaba el consumo a cierta parte de la población.
Especulación
Gran parte de las ganancias de los años veinte estaban representadas en las alzas de las acciones que cotizaban en bolsa, pues muchas empresas preferían adquirir dichos títulos y no invertían en mejorar la productividad.
El boom llego a tal punto, que el valor de las acciones no estaba sustentado en la producción real de la compañía sino en la euforia de la demanda. En ese mismo sentido, cabe resaltar que parte de los dineros invertidos en el mercado bursátil fueron obtenidos mediante créditos bancarios.
¿Te puedes imaginar haber estado haciendo trading en esa época?
Desorden monetario
Wall Street como centro financiero mundial, la pérdida del patrón oro y la dependencia a Estados Unidos convertidos en los principales acreedores, junto con el surgimiento de nuevos centros financieros (Londres y Paris), provocan cierta inestabilidad al crearse una competencia por préstamos entre el dólar y la libra.
Inflación crediticia
El crédito bancario se generalizó y surgió como una alternativa para contrarrestar la baja en el consumo. Además, durante la burbuja del mercado de valores, gran parte de los recursos invertidos eran provenientes de este mecanismo, donde la garantía eran los valores objeto de compra.
Dada la importancia e influencia de la economía estadounidense, la crisis se internacionalizó y trajo nefastas consecuencias para la mayoría de países europeos y los que estaban estrechamente relacionados con éstos.
Dentro de las principales consecuencias de esta crisis se tiene que la tasa de desempleo se multiplicó rápidamente; las quiebras empresariales eran inimaginables, tanto de compañías del sector real como del financiero; contracción del comercio mundial como resultado de políticas proteccionistas implementadas por los países para hacer frente a la sobreproducción; el colapso del sistema de pagos internacionales y un prolongado periodo de deflación.
En este punto, se le hace una crítica al modelo de Estado liberal y su capacidad para autoregularse, dando paso, a la doctrina del intervencionismo estatal basada en las propuestas del economista británico John Maynard Keynes y su obra central “Teoría general de la Ocupación, el Interés y el Dinero”, la cual se fundamentaba en la demanda agregada, y dadas las circunstancias de la época establecía la intervención estatal para incrementar el consumo y la inversión, como medida para corregir el sistema capitalista.
Estado de Bienestar
El Estado de Bienestar y las teorías keynesianas se consagran después de la segunda guerra mundial.
Asimismo, Keynes promovía la ayuda a empresas; el proteccionismo; desarrollo del sector público a través del fomento de obras públicas por parte del Estado; autarquía, política adoptada principalmente por Alemania, la cual se aisló económicamente y pretendía autoabastecerse para así reducir la dependencia al comercio internacional.
New Deal
Por su parte, Estados Unidos con Franklin D. Roosevelt a la cabeza e influenciado por las teorías keynesianas puso en marcha una serie de políticas intervencionistas que llamó el New Deal. Las medidas económicas se elaboraron en 1933 y comprendía:
- En la parte financiera, no existía control alguno sobre los bancos, por lo que se buscaba cierto control, además de enderezar la situación crediticia y monetaria del país; a través, de la devaluación del dólar para subir los precios en el interior y volver competitivo el sector exportador. Creación de seguros sobre depósitos bancarios para evitar el otorgamiento de créditos bancarios para la especulación en el mercado bursátil y la prohibición del atesoramiento y exportaciones de oro.
- En el sector agrícola, se limitan las cosechas y se crea el Agricultural Adjustement Act, con el fin de indemnizar a los campesinos para que disminuyan las áreas cultivadas y así reducir los excedentes en la producción.
- En el sector industrial, se buscaba evitar las graves consecuencias del liberalismo de mercado, por tanto, para organizar la intervención estatal e instaurar las reglas de juego a las empresas privadas se crea la National Industrial Recovey Act (NIRA).
Debido a sus graves consecuencias económicas y sociales esta crisis marcó la historia de las primeras décadas del siglo XX; además, como el Estado de bienestar y las políticas intervencionistas estaban en marcha, se supuso el fin del liberalismo económico. Pero la realidad fue otra, y éste vuelve a aparecer en los años 80, luego de que la crisis del petróleo (1973) se diera en el modelo de estado de bienestar y que las teorías keynesianas no fueran de gran ayuda.
En este momento, ideas neoliberales surgen cada vez con más fuerza; como resultado de la deficiente gestión y respuesta de las políticas de Keynes a la crisis petrolera; sumado a la llegada al poder de presidentes con este tipo de ideologías en las principales economías del mundo.
Neoliberalismo
El neoliberalismo, es una corriente económica diferente al liberalismo clásico e influenciada por el monetarismo de Milton Friedman, donde se propone una reducción en los gastos como única forma práctica de aumentar la demanda agregada.
Igualmente, se plantea la privatización y desregulación para hacer más eficiente y productiva la actividad económica; políticas monetarias y fiscales restrictivas, donde se establece la reducción a los impuestos de producción y renta, como también, la disminución del gasto público; y la liberalización, tanto del comercio como de las inversiones.
Crisis financiera de 2008
En ese sentido, esta corriente económica caracterizada al igual que el liberalismo por falta de regulación en el sector privado, así como en empresas industriales y financieras desembocó en la crisis subprime de 2008, la cual es considerada como la crisis más grande después de la gran depresión de los 30.
Esta crisis causó la quiebra de grandes bancos, aseguradoras y empresas industriales alrededor del mundo provocando caídas y turbulencias en los mercados financieros, y por tanto, grandes perdidas u oportunidades para los que hacían trading teniendo en cuenta la alta volatilidad del momento y las posibilidades de tomar posiciones largas y cortas.
Esta crisis tiene sus orígenes en la alta liquidez global de los últimos diez años y en la disminución en los tipos de interés, ocasionando un boom en los créditos, especialmente en los de vivienda, ya que después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 al crearse un entorno de inestabilidad internacional los gobiernos y los bancos centrales decidieron bajar las tasas de interés con el objeto de reactivar la economía a través del crédito, ocasionando con esto una burbuja hipotecaria e inmobiliaria.

En Estados Unidos todos querían adquirir una vivienda dadas las condiciones tan favorables que les otorgaba el mercado y la facilidad de conseguir un crédito hipotecario, en ese entonces las entidades del sector inmobiliario otorgaban créditos sin tener muy en cuenta la liquidez y la capacidad de pago del solicitante, a lo cual se le llama créditos subprime.
Los créditos hipotecarios podían ser adquiridos por fondos de inversión a través de bonos o titularizaciones, y es así como los créditos subprime se expandieron por todo el mundo y en muchos casos la entidad que los compraba desconocía el verdadero riesgo de esa cartera.
Con el objeto de controlar la inflación, la Reserva Federal de Estados Unidos en el 2004 comenzó a subir los tipos de interés, provocando una caída en las ventas, en los precios de las viviendas y un aumento del desempleo, además el monto de la deuda contraída superaba ya el valor de las viviendas que adquirieron con esos créditos.
A causa del impago de los créditos hipotecarios, se dio un impresionante número de ejecuciones hipotecarias, dando como resultado grandes problemas de liquidez para las entidades del sector inmobiliario y la quiebra de las mismas, provocando a su vez la quiebra de los fondos de inversión que habían adquirido los créditos subprime, es decir, se dio un efecto dominó.
Varios bancos de inversiones en Estados Unidos se vieron en la necesidad de solicitar la protección de bancarrota y asumir millonarias pérdidas por malas inversiones relacionadas con hipotecas subprime. Por ende, la Reserva Federal de Estados Unidos para calmar el nerviosismo en el mercado y tratar de que la crisis no se expandiera a los demás sectores de la economía rebajó la tasa de interés.
Los bancos centrales de Estados Unidos, Suiza, Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido realizan intentos para ayudar al sector bancario a enfrentar la crisis crediticia mundial y la subida del costo de los préstamos, por lo que anunciaron un plan de inyección de dinero.
La crisis explotó cuando el 14 de septiembre de 2008 Lehman Brothers el cuarto banco de inversión de Estados Unidos se declara en bancarrota, seguida de la compra de Merrill Lynch por parte de Bank of America y del préstamo por US$ 85.000 millones que la Reserva Federal de Estados Unidos decide otorgarle a la aseguradora American International Group Inc. (AIG) con el objetivo de evitar la quiebra de la misma.
El 20 de septiembre el gobierno estadounidense pide poderes extraordinarios para que el secretario del Tesoro Henry Paulson maneje US$ 700.000 millones para salvar a las entidades que tienen en sus carteras créditos subprime.
Esta situación causa una gran inestabilidad en la economía global, reflejada en las caídas exorbitantes en las bolsas en todo el mundo y en general en una alta volatilidad en el mercado de capitales.
La alta desregulación en los productos derivados y el elevado nivel de apalancamiento en dichas operaciones, sirvieron de vehículo de propagación de la crisis financiera y el elevado incremento de la volatilidad en las variables macroeconómicas y en particular de los tipos de cambio.
Por otro lado, las restricciones en los créditos y ejecuciones hipotecarias disminuyeron el consumo y la producción, causó millonarias pérdidas a empresas en todo el mundo (agudizándose con la crisis del sector automotriz), muchas quebraron y la cifra de desempleo se disparó, convirtiéndose a finales de 2009, según la Organización Internacional del Trabajo en la más alta de la historia. La reducción del PIB a nivel mundial (más de 40 países entraron en recesión), la contracción del comercio y los flujos de inversión también fueron consecuencias inmediatas de la crisis.
Así mismo, en octubre de 2010 hay indicios de una guerra de divisas (euro, dólar, yuan y yen); pues algunos países devalúan la moneda para ganar competitividad en el comercio mundial y buscar en éste una salida a la crisis. Sin embargo, se podría llegar a un enfrentamiento comercial, como el que inició Estados Unidos y Gran Bretaña en la gran depresión de 1930, situación que antes empeoraría las condiciones y provocaría un retraso en la recuperación.
En esta crisis, la intervención estatal fue necesaria para evitar que el número de quiebras aumentara, y así calmar el nerviosismo del mercado. Se crearon paquetes de estímulos económicos y financieros, millonarias sumas de dinero fueron inyectadas en muchos países, en un intento por salvar sus economías.
Adicionalmente, se establecieron controles y reglas a las instituciones financieras, como también a las aseguradoras, que para muchos fueron las directas causantes de la crisis al otorgarle buenas calificaciones y recomendaciones a titularizaciones basadas en los créditos subprime.
En este punto, surge de nuevo la duda si el liberalismo económico, ahora neoliberalismo, es sano para una economía o si más bien, es mejor adoptar políticas keynesianas y de intervención estatal para regular la actividad económica de un país.
Después de haber analizado las dos crisis económicas y sus nefastas consecuencias, las cuales han marcado la historia del capitalismo, se puede concluir que un liberalismo absoluto provoca excesos y especulaciones afectando a algunos o todos los sectores de la economía, por tanto, siempre hace falta la intervención estatal que garantice, supervise y regule más no controle las actividades productivas en un país.
En este sentido, el intervencionismo estatal no debe ser no como en el Estado de bienestar, sino que debe ser un intervencionismo moderado, donde se respeten las libertades individuales y la propiedad privada, donde aumenten los flujos de inversión extranjera y comercio internacional, y donde se pueda dar e impulse el crecimiento y desarrollo económico.