Después de hablar sobre tecnologías disruptivas, en este post hablaré sobre blockchain, qué es y cómo funciona.

Antes de hablar de blockchain quiero hablar sobre los “Ledgers” o Libro Mayor en español.

En contabilidad, el Libro Mayor corresponde al libro principal donde se registran todas las transacciones económicas en términos de una unidad monetaria; este libro consta por un lado, de las transacciones catalogadas como débito y por el otro, como crédito. En este libro se totaliza y se hace un balance de cada una de ellas. Puede ser un libro como el de la foto o un archivo/programa en un ordenador.

Vamos a hablar en general de los libros de cuentas, los cuales son usados para grabar o registrar la actividad económica entre varios participantes, ya sean clientes, proveedores, productores, creadores de mercado o accionistas de una empresa. Asimismo, estos son usados para probar los derechos de propiedad o titularidad de una transferencia de valor de cualquier activo. En estos libros se registran activos (tangibles e intangibles) como casas, coches, acciones, dinero, bonos, etc.

A lo largo de toda nuestra historia siempre o casi siempre hemos tenido este libro de cuentas centralizado, es decir, con una entidad (persona, empresa, gobierno, …) que hace el papel de “guardián” o “gestor”, pues hasta hace poco no se conocía de una alternativa que realmente funcionara.

En nuestra sociedad, siempre tenemos a una tercera parte, a un tercer participante en el cual confiamos y que se encarga de todos los libros de cuentas o bases de datos. Pensemos, por ejemplo en los bancos, los cuales custodian nuestro dinero o las oficinas de registro de títulos de propiedad, las cuales guardan y llevan el registro de los títulos de propiedad de las casas y demás bienes raíces; si pensamos un poco más, nos damos cuenta que prácticamente todo funciona así (una entidad centralizada que guarda, registra y custodia nuestros bienes, datos,…):

Los registros de reservas de un hotel, los certificados académicos, los registros médicos, transacciones de tarjetas de crédito, los registros de los números y documentos de identidad (nacionalidad), el conteo y registro de votos en las elecciones (tanto a nivel local como nacional)…

Sin embargo, hay que tener presente que estos libros centralizados, o en su defecto que una entidad centralizada lleve el registro o custodie nuestro dinero o nuestros datos no siempre es una solución confiable, además representan un único punto de fallo; si hay un hackeo a una de estas entidades se corre el peligro de que los datos sean robados, alterados, borrados, etc; pero no solo eso, consideremos un fallo humano, un desastre natural, …

Igualmente, habría que considerar que las personas que trabajan en estos sitios pueden recibir sobornos o realizar cualquier tipo de acciones ilegales en contra de nuestros intereses.

Además, estos “guardianes” de nuestros datos o dinero, pueden excluir transacciones o partes que desaprueben, como es el caso de los bancos tradicionales, que hasta el momento no aceptan transacciones con criptomonedas (término del que hablaré en otro post).

Y es aquí cuando aparece blockchain y se pone en práctica el concepto de sistemas distribuidos.

¿Qué es blockchain? 

Se puede decir que blockchain o cadena de bloques es:

  • Un libro de cuentas distribuido.
  • Una base de datos propia que no necesita de una entidad central que emita, controle, verifique o almacene los datos.
  • Una estructura de datos descentralizada que permite a los participantes realizar directamente transacciones entre ellos, con blockchain la desconfianza no es un inconveniente; en la blockchain quedan registradas todas las transacciones así como el estado de cada una de estas.
  • Un libro de cuentas o base de datos digital, compartido, inalterable, que guarda y/o registra las transacciones realizadas por los participantes en una red descentralizada de pares o peer-to peer. Donde cada copia de la blockchain contiene cada una de las transacciones que se han realizado, permitiendo así, identificar el valor asociado a cada una de las direcciones registradas en la blockchain en cualquier momento del tiempo.

Pero, ¿Cómo funciona blockchain? 

Funciones hash – Imagen tomada de Google Images

En la blockchain cada bloque (entendiendo como bloque una agrupación de datos, registros, transacciones, etc) está unido al anterior por medio de las funciones hash  (la función hash utilizada por Bitcoin es SHA 256).

Este tipo de funciones también se les conoce como funciones de un solo sentido, teniendo en cuenta que al aplicar el algoritmo matemático obtienes una cadena nueva de caracteres de longitud fija y con la característica de ser inequívoca, esto es, dado un determinado input se obtiene un determinado output (hash), el cual es único, pero con este output no puedes obtener el input original.

Estas funciones son ampliamente utilizadas en seguridad informática y es la que está detrás de blockchain.

Entonces, al estar cada uno de los bloques unidos entre sí por medio de las funciones hash, se garantiza que éstos estén organizados de manera cronológica, pues de otra manera hubiera sido imposible conocer el hash del bloque anterior. Además, esto implica que no se pueda modificar, pues para hacer alguna alteración en un bloque que ya esté en la blockchain, se tendrían que regenerar todos los bloques subsiguientes.

Dos de los principales problemas que resuelve blockchain: Problema de los generales bizantinos (Byzantine General’s Problem) y el del doble gasto.

Por lo anterior, se podría decir que a parte de la descentralización (y todo lo que ello implica, como desintermediación y reducción de costos) algunas de las ventajas de blockchain son:

  1. Inmutabilidad: Invulnerable a la modificación o alteración de los datos y/o registros.
  2. Seguridad: Invulnerable a la pérdida de registros e información.
  3. Confiabilidad: Invulnerable a conductas deshonestas por parte de los gestores o guardianes de estos libros o bases de datos.

Igualmente, se podría decir que blockchain es invulnerable a la censura y exclusión.

Existen blockchains públicas, privadas y blockchains híbridas; en las primeras el acceso es público para cualquier usuario, cualquier usuario puede explorar, leer, realizar transacciones, descargar y correr un nodo, etc. Mientras que en las privadas, su acceso no está abierto al público; aquí suele haber un participante o grupo de participantes que gestionan la participación de los demás usuarios, asignándoles permisos determinados a cada uno de ellos. Las blockchains híbridas, son una combinación de las públicas y privadas. Aquí, los nodos participantes son invitados, pero todas las transacciones son públicas.

Las principales blockchains públicas son: Bitcoin y Ethereum  ; y dentro de las privadas podemos encontrar a Multichain y Chain.

No hay mejor manera de entender los conceptos que practicando con ello, así que mira esta demo: blockchaindemo.io .

Para complementar, este corto vídeo animado explica muy bien el funcionamiento de blockchain:

 

 

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